



Mi cuerpo, mi casa (English)
"Aun en la vejez y en las canas, no me desampares oh Dios..." Salmo 71.18
Cada mujer sabe que algún día envejecerá y perderá la flor de la juventud. Cuando ésto
comienza a pasar muchas se quedan atónitas. Las arrugas aparecen a media noche, la ley de
la gravedad va halando sus hombros, su barbilla y todo lo debajo de la barbilla.
¿Quién pensó que ésto le sucedería a ella?
Proverbios capítulo 31 describe la mujer de Dios. Una de sus máximas carácterísticas es que
no tiene miedo a la vejez porque ella sigue el plan de Dios para ella día a día. Dios hace su
vida tan grandiosa que no hay tiempo para pensar en ojeras o en la falta de firmeza en la
piel, mucho menos hay tiempo para temerle a ello.
Un día mis niñas y yo estábamos hablando acerca de la vida y les dije:
"Tu cuerpo en realidad es una concha, una casa que tu vistes. Quien eres en realidad está
dentro de tu cuerpo y algún día tendrás que marcharte. Así que si algo le pasa a tu cuerpo,
no afectará a quien eres en realidad. Y si tuvieses un accidente y perdieras tus manos y tus
piernas aún así tu estarás intacta adentro."
Para mi ésto es muy consolador. El saber que Dios ha diseñado una casa para mí, me quita
una presión de encima. Yo no voy a pelearle por su diseño. Algún día seremos libres de éstos
cuerpos, de sus enfermedades y de sus limitaciones, pero por ahora estamos atrapadas
dentro de ellos.
Yo cambiaré todo aquello que pueda cambiar y aceptaré aquello que no pueda cambiar.
Autora: Marabel Morgan